Redes sociales, censura y verificadores ¿independientes? de noticias

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Sierra de Béjar (Salamanca). Aquí, sin Internet, todo es conexión.

La semana pasada uno de mis amigos, profesor vocacional, asiduo de la red social más utilizada, me decía enfadado que la tal plataforma le censuraba noticias publicadas en su ´muro` correspondientes a noticias publicadas en los periódicos habituales de nuestro país. La razón se la señalaban: “la noticia compartida había sido VERIFICADA por entidades verificadores independientes y estaba catalogada como falsa”. De ahí su supresión.

Claro, la cuestión tiene que ver con la libertad para publicar lo que quieras en tal o cual red social. Pero dicho ejercicio queda siempre limitado a los caprichos de esas empresas que se alzan en veladores de la integridad informativa y la corrección política. Son los árbitros y jueces, controlan lo que es admisible decir. No descubro nada nuevo. Existe un debate intenso entre usuarios, profesionales y expertos.

En mi opinión esto de las redes sociales es un absurdo de nuestro tiempo. Están construidas para el control social y no aportan en realidad nada interesante; sin embargo, estamos en ellas, a pesar de censuras y medidas cuestionables. Nos hacen creer dueños de lo que decimos y publicamos; pero no es así. No somos más que un producto, “el producto” que consume y genera pingües beneficios a las grandes corporaciones tecnológicas.

Las redes nos han atrapado y ahí estamos publicando una foto, un enlace a algún contenido que creemos interesante, un comentario más o menos afortunado. La mayoría de la actividad que compartimos en dichos sitios apenas tiene proyección pública. Llega a dos o tres decenas de personas que una secuencia de instrucciones informatizadas, los algoritmos dichosos, selecciona. Eso por no hablar de la problemática sobre la privacidad.

En esta constelación de Internet han surgido los ´verificadores`, entidades que son algo así como la policía mediática. Analiza, filtran y deciden sobre lo que es correcto o no, verdadero o falso, oportuno o inoportuno. Amparándose en una legislación cada vez más abusiva, sus decisiones son ejecutadas por los amos de las redes. De ahí se deriva la censura y la invisibilidad. De hecho, una gran parte de la actividad en redes y blogs está convenientemente silenciada, cubierta por montañas de información tonta y absurda sobre las cuestiones más peregrinas.

En fin, no puedo consolar a mi amigo. Mucha gente hemos sufrido esa censura simplemente por decir lo que pensamos. Claro, no gusta. La única posibilidad es abandonar tales lugares. En definitiva, para comunicarnos con nuestros amigos no necesitamos de inventos sofisticados que prometen facilitarnos la vida, atractivos en apariencia, supuestos entretenimientos que generan adicción y abusos.

Salir de las redes, hacia eso voy.

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Contemplativo en acción | yelua@yahoo.co4m

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