Las culturas del Magreb

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Las culturas del Magreb

Poner en marcha una revista cultural en estos tiempos siempre representa un reto importante complicado aún más por ser una publicación en papel. Si a esto le añadimos que la revista está especializada en el África del Norte, más conocida como Magreb, entonces hablamos de una aventura de incierta evolución, puesto que los asuntos magrebíes han sido maltratados, ninguneados o simplemente ignorados, a pesar de tener en España excelentes arabistas, historiadores e intelectuales que ejercen su oficio con dedicación encomiable; pero sin la proyección pública deseable teniendo en cuenta que lo ´magrebí` impregna buena parte de nuestra cultura, por no hablar de las relaciones de vecindad, sociopolíticas e institucionales. Se habla mucho de “contactos fluidos”, “buenas relaciones”, “intercambios culturales y empresariales”; pero lo cierto es que todo ello no deja de ser circunstancial. Las relaciones verdaderas se construyen sobre el conocimiento mutuo, algo que escasea. Por esta razón nació ´Sabbúra`, la revista cuyo primer número está editado a disposición del público desde hace unas semanas con intención de aportar un poco de luz sobre estas cuestiones, desde una perspectiva divulgativa.

Uno de los aspectos más gratificantes al editar ´Sabbúra`es el acceso a numerosas publicaciones, artículos y libros que leo para documentarme. Confieso que en el pasado no leía mucho sobre el Magreb, lo justo para entender algunas cuestiones históricas, algo de antropología, salud pública, geografía, algún artículo periodístico y poco más . Ahí quedaba todo. Mi relato sobre el Magreb en general y sobre el Sahara en particular lo he ido construyendo a partir de las vivencias personales residiendo en estas tierras. Mi amor e interés por el Magreb, en especial su espacio sahariano, fue y es más de tipo religioso y sanitario, como ya he referido en otras ocasiones. Por tanto, se trataba de una narrativa vivencial, sociológica en gran parte. Ahora, más vale tarde que nunca, he añadido el soporte histórico crítico académico, accediendo a fuentes científicas en francés y español en su mayoría y consultando — leyendo bibliografía escrita por autores de estos países, además, por supuesto, de los países magrebíes, especialmente marroquíes y tunecinos.

Los libros más interesantes escritos por magrebíes están editados en idioma francés, lo cual priva a millones de hispanoparlantes la posibilidad de conocer más sobre el Magreb y me pregunto si no sería buena idea traducir algunas obras al castellano y editarlas.

Tal vez lo más relevante de estos últimos años en la esfera hispanoparlante es la puesta en marcha de “Ensayos Saharianos”, una colección de libros impulsada por José María Lizundia, abogado, escritor, intelectual de origen vasco y afincado -pienso que felizmente- en Canarias, donde sigue realizando ahora una estupenda labor editorial con la colección referida. Digo que es una iniciativa ‘relevante’ porque hay que tener coraje y empeño para divulgar estos temas con independencia de los circuitos académicos convencionales, en su mayoría sumidos en intereses ajenos a la propia tarea intelectual, constituyéndose así José María en un ‘outsider cultural’, que ya es valor tal como está de revuelto el patio académico-cultural-político de nuestro país.

Consideraciones editoriales aparte, de vez en cuando accedo a libros en castellano que ofrecen interesantes aportaciones, como es el caso de “Las culturas del Magreb”, una recopilación de pequeños ensayos escritos por distintos autores, realizada por María-Àngels Roque y editado por Icaria. La obra apareció en 1996; pero el contenido es actual. No han cambiado mucho las cosas desde entonces.

El escritor y periodista Paul Balta nos refiere en el prefacio del libro que “Ese Norte africano, que se extiende ampliamente desde el Mediterráneo (y el Atlántico) al “océano del Sahara”, ha sido en orden sucesivo politeísta, judeocristiano y musulmán. De los fenicios a los europeos, pasando por los griegos, los romanos, los vándalos, los bizantinos, los árabes, los otomanos y algunos otros, cada conquistador ha dejado una huella, pero es la penetración del islam, a partir del siglo VII, la que ha prevalecido de un modo más perdurable”.

En efecto, el Magreb constituye un mosaico étnico y socio cultural impresionante, poco estudiado, poco divulgado en nuestro idioma -como decía más arriba-, poco considerado hasta hace unos años que, por cuestiones relativas a la inmigración y el terrorismo, los europeos empezamos a mostrar -al menos institucionalmente- un mayor interés por los países norteafricanos.

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Contemplativo en acción | yelua@yahoo.co4m

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